martes, 26 de junio de 2012

Alegría, emoción y saudades a la distancia

Debo reconocer que no pasé cada sábado o domingo pendiente de los resultados... escuchaba algún partido sí, otro no (siempre en los relatos de Atilio Costafebre). Pero las últimas semanas fueron diferentes. Con la calculadora en la mano, esperando siempre el resultado de algún otro partido, recorriendo palmo a palmo el camino del glorioso y sufrido retorno a primera.
Sábado 23 de Junio de 2012. Amanecí tarde (para variar). Los nervios no me dejaron preparar el mate, prendí la compu y me enganché con la transmisión de Mitre. Podría hasta citar algunas de las propagandas (Cañoncitos Kokis... probálos!; Jugos y hielos Septiembre; Susana da Representacao propiedades... aunque parezca loco esa gente anuncia en la transmisión de River porque son hinchas de River!).
No grité el primer gol, me quedé muda, conteniendo el aliento, la esperanza, la ilusión que alguna vez ya vi hacerse pedazos. Y con el mal sabor en la boca de la posición adelantada.
Los 90 minutos se me hicieron interminables. Vino el penal. No queria escuchar. Lito fanfarroneaba, que era para que lo grite la hinchada, que él no lo iba a relatar... atajó el arquero. En ese momento creo que hasta me culpé, me dije a mi misma "que yeta que sos, estabas pensando que lo erraba y lo erró nomás". Uau, curiosa expresión de omnipotencia y culpa (seguro que Trezeguet sintió que una boluda en Brasil repetía casi alucinando "ay, no, lo erra, lo erra"). Y después sí, después vino el desahogo, vino el grito furioso, olvidándome de vecinos, solo festejando al estilo que solo un argentino (o al menos yo) podría festejar: puteando de alegria ("vaaaaamos River carajo que volvemos a primera la p... madre que lo paríó, la conch. de la lora!!!).
Y llegó el final, el ansiado final, con toda esa historia de terror terminando, con la absoluta conciencia de que es una herida que dejó una cicatriz pero que, no jodamos, vale la pena festejar, vale la pena celebrar, es uno de los mayores desahogos que ya haya vivido.
Y fue en ese segundo de tomar conciencia del cambio, de sentir "todo vuelve a estar en su lugar" que me emocioné. Sí, bien floja. Se me cayeron unas lágrimas. Y sentí tantas ganas de estar allá... de compartir la alegría con los coterráneos, hasta de recibir cargadas de algún bostero!
Pero bueno, lejos o cerca, se me llenó el corazón de alegría. El mismo corazón que alguna vez festejó Tricampeonatos, que se estrujó de dolor en los partidos contra Belgrano, hoy, vuelve a tener la ilusión intacta. Por puro amor.
http://espn.estadao.com.br/noticia/264511_river-plate-vence-com-belo-gol-de-trezeguet-e-esta-de-volta-a-primeira-divisao-argentina
Hace 15 años y medio. Exactamente media vida. Celebrando al estilo "Matador" Salas.

jueves, 26 de enero de 2012

Ilex paraguariensis

No tomé pintura, no. El título de la entrada hace referencia al nombre cientifico de mi amada yerba mate, y es tanto y tan grande ese amor, que me dieron ganas de escribir al respecto.


Cualquier persona que me conoce un poco, sabe que me caracterizo por un cierto grado de fundamentalismo a la hora de seguir procedimientos, y que mi poca paciencia directamente se torna en agresión si alguien osa salirse de lo pactado. De ahí que sea común escuchar comentarios como "la bombilla no es una palanca de cambios", "el mate dulce es para maricones (ni hablemos de la CbSe con cascarita de naranja)", "che, está bueno el micrófono?" y demases expresiones de irritación ante conductas impropias de mis eventuales compañeros de ronda.
Pero superadas las diferencias y establecidos los límites, el ritual acontece y con ello, llega la satisfacción del gusto amargo y el agua cálida como una pausa del mundo.
Hace 8 años que uso el mismo mate. Viajó miles de kilómetros, en barco, avión, tren, auto. Sufrió cambios de domicilio. Nunca fue cebado con azúcar, ni con yuyos ni nada que alterase su sabor (es curioso como siento un orgullo tan grande respecto de la "casta pureza" de mi mate).
Hoy me acompaña en Sao Paulo y creo que es, justamente, la mayor isla de argentinidad a la que me aferro, no por abonar un patriotismo berreta, sino por simple placer. La carne no me quita el sueño, el dulce de leche tampoco, debo admitir que hay vinos excelentes en muchos rincones del mundo y el Fernet es italiano!
Ya intenté cambiarle la nacionalidad a mi mate, con Canarias, con yerba "gaúcha", pero prometo no insistir más: me planto en la Rosamonte común, fabricada por Hreñuk S.A. (de la misma forma que me quedo con las pepas Terepín hasta las últimas consecuencias) en los colorados terruños de Apóstoles, Misiones. El chivo es gratis.
Volviendo a las Terepin... hummmm, delicia...


Para finalizar... no me nombren embajadora del mate. Es pasión que no se contagia fácilmente, y menos ante los reclamos por temperatura, sabor, falta de higiene, etc, etc, etc. Para algo existe el café (leáse: hoy por hoy, no me jodan con la curiosidad cultural).


La despedida, hoy, es con música: dos canciones que hablan, más no sea muy al pasar, del mate. La primera es "Fijate", de Los Piojos, cantada por Micky Rodriguez (http://www.4shared.com/mp3/LcGY4757/los_piojos_-_fijate.html). 
"Y fijate, siempre vos fijate, el cielo cambia, siempre, vos, fijate,
Y fijate, siempre vos fijate, el agua hirviendo va a arruinarte el mate..."


Y la segunda, como para sumar intercambio cultural y compartir mi respeto por el ritual tan similar que tienen los brasileños de la región sur (el chimarrão), es "Ilex paraguariensis + Alivio Imediato" de Engenheiros do Havaii (http://www.4shared.com/mp3/h_6G2ucl/11_-_Ilex_Paraguariensis__Alvi.html).
"Hoje eu acordei mais cedo
Tomei sozinho o chimarrão
Procurei a noite na memória... procurei em vão
Hoje eu acordei mais leve (nem li o jornal)
Tudo deve estar suspenso... nada deve pesar...
Ainda era noite, esperei o dia amanhecer
Como quem aquece a água sem deixar ferver
Hoje eu acordei, agora eu sei viver no escuro
Até que a chama se acenda
Verde... quente... erva... ventre... dentro... entranhas
Mate amargo noite adentro estrada estranha"




Hasta pronto! Me voy que se me enfría el agua (en serio).

martes, 8 de noviembre de 2011

Aquí vamos

Estoy en una situación donde lo primero que se me ocurre preguntarme es ¿por qué?

Y miro un poco hacia atrás, y en cada una de mis decisiones encuentro ese mismo "peaje de explicaciones".

Vamos a dejarlo en simples ganas, en gusto de compartir lo que de a poco voy haciendo mío en esta ciudad. Podría agregar otro motivo, que es el feliz descubrimiento de que la adaptación no aniquila a la idiosincrasia. Y que las mismas cosas que me parecían posibles en Buenos Aires, también me parecen posibles en San Pablo. Disfrutar, caminar, recorrer, conocer, sorprenderme. En bondi, tren o subte.

Lógicamente todavía no entré en rutina y salir a cualquier lado me parece una gran aventura... y conseguir llegar, una victoria. Gracias tecnología, gracias querido humilde celular con GPS y gracias Google Maps por guiarme en mis viajes urbanos.

San Pablo realmente apabulla.

Y la primera impresión es un poco fatal. Avenidas al costado de ríos cuya hediondez variable depende de causas desconocidas (pero definitivamente el vaho empeora con el calorcito), llenas de tránsito y que para empeorar el panorama se llaman Marginales (Tietê y Pinheiros, respectivamente) fueron las primeras cosas que conocí. Welcome to Sao Paulo!

Creo que todo lo que vino después me ayudó a convertirme en una persona menos prejuiciosa.

Porque San Pablo me empezó a sorprender, y en algunos casos, a deslumbrar.

Es una ciudad caótica, heterogénea, a veces, exasperante. Y creo que es ese mismo mosaico el que divierte, el que desafía, el que invita a conocer.

En pequeños espacios, cuestión de cuadras, conviven oficinas, rascacielos, avenidas, con pequeñas casas de tejas portuguesas, parques, Shoppings. Vale la pena ver la paleta de edificaciones en Google Maps.

La red de transporte público es insuficiente para cubrir de forma efectiva toda la ciudad, sobre todo los medios ferroviarios. Nada que no me resulte familiar. Todo el mundo trata de tener auto. Lean y mediten sobre el futuro cercano de Argentina. Es absolutamente cierto que el tránsito es un caos. En las horas pico los medios informan la cantidad de "km de lentidão" cuya definición aún no conseguí pero a veces es un número como 98 kms... y yo imagino kilómetros y kilómetros de embotellamiento, como si el cuento de Cortázar se hiciese realidad (http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/autopist.htm).

Por hoy ya fue bastante, en futuras entradas les seguiré contando un poco más. Y lean el cuento que es altamente recomendable!