martes, 8 de noviembre de 2011

Aquí vamos

Estoy en una situación donde lo primero que se me ocurre preguntarme es ¿por qué?

Y miro un poco hacia atrás, y en cada una de mis decisiones encuentro ese mismo "peaje de explicaciones".

Vamos a dejarlo en simples ganas, en gusto de compartir lo que de a poco voy haciendo mío en esta ciudad. Podría agregar otro motivo, que es el feliz descubrimiento de que la adaptación no aniquila a la idiosincrasia. Y que las mismas cosas que me parecían posibles en Buenos Aires, también me parecen posibles en San Pablo. Disfrutar, caminar, recorrer, conocer, sorprenderme. En bondi, tren o subte.

Lógicamente todavía no entré en rutina y salir a cualquier lado me parece una gran aventura... y conseguir llegar, una victoria. Gracias tecnología, gracias querido humilde celular con GPS y gracias Google Maps por guiarme en mis viajes urbanos.

San Pablo realmente apabulla.

Y la primera impresión es un poco fatal. Avenidas al costado de ríos cuya hediondez variable depende de causas desconocidas (pero definitivamente el vaho empeora con el calorcito), llenas de tránsito y que para empeorar el panorama se llaman Marginales (Tietê y Pinheiros, respectivamente) fueron las primeras cosas que conocí. Welcome to Sao Paulo!

Creo que todo lo que vino después me ayudó a convertirme en una persona menos prejuiciosa.

Porque San Pablo me empezó a sorprender, y en algunos casos, a deslumbrar.

Es una ciudad caótica, heterogénea, a veces, exasperante. Y creo que es ese mismo mosaico el que divierte, el que desafía, el que invita a conocer.

En pequeños espacios, cuestión de cuadras, conviven oficinas, rascacielos, avenidas, con pequeñas casas de tejas portuguesas, parques, Shoppings. Vale la pena ver la paleta de edificaciones en Google Maps.

La red de transporte público es insuficiente para cubrir de forma efectiva toda la ciudad, sobre todo los medios ferroviarios. Nada que no me resulte familiar. Todo el mundo trata de tener auto. Lean y mediten sobre el futuro cercano de Argentina. Es absolutamente cierto que el tránsito es un caos. En las horas pico los medios informan la cantidad de "km de lentidão" cuya definición aún no conseguí pero a veces es un número como 98 kms... y yo imagino kilómetros y kilómetros de embotellamiento, como si el cuento de Cortázar se hiciese realidad (http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/autopist.htm).

Por hoy ya fue bastante, en futuras entradas les seguiré contando un poco más. Y lean el cuento que es altamente recomendable!

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