jueves, 26 de enero de 2012

Ilex paraguariensis

No tomé pintura, no. El título de la entrada hace referencia al nombre cientifico de mi amada yerba mate, y es tanto y tan grande ese amor, que me dieron ganas de escribir al respecto.


Cualquier persona que me conoce un poco, sabe que me caracterizo por un cierto grado de fundamentalismo a la hora de seguir procedimientos, y que mi poca paciencia directamente se torna en agresión si alguien osa salirse de lo pactado. De ahí que sea común escuchar comentarios como "la bombilla no es una palanca de cambios", "el mate dulce es para maricones (ni hablemos de la CbSe con cascarita de naranja)", "che, está bueno el micrófono?" y demases expresiones de irritación ante conductas impropias de mis eventuales compañeros de ronda.
Pero superadas las diferencias y establecidos los límites, el ritual acontece y con ello, llega la satisfacción del gusto amargo y el agua cálida como una pausa del mundo.
Hace 8 años que uso el mismo mate. Viajó miles de kilómetros, en barco, avión, tren, auto. Sufrió cambios de domicilio. Nunca fue cebado con azúcar, ni con yuyos ni nada que alterase su sabor (es curioso como siento un orgullo tan grande respecto de la "casta pureza" de mi mate).
Hoy me acompaña en Sao Paulo y creo que es, justamente, la mayor isla de argentinidad a la que me aferro, no por abonar un patriotismo berreta, sino por simple placer. La carne no me quita el sueño, el dulce de leche tampoco, debo admitir que hay vinos excelentes en muchos rincones del mundo y el Fernet es italiano!
Ya intenté cambiarle la nacionalidad a mi mate, con Canarias, con yerba "gaúcha", pero prometo no insistir más: me planto en la Rosamonte común, fabricada por Hreñuk S.A. (de la misma forma que me quedo con las pepas Terepín hasta las últimas consecuencias) en los colorados terruños de Apóstoles, Misiones. El chivo es gratis.
Volviendo a las Terepin... hummmm, delicia...


Para finalizar... no me nombren embajadora del mate. Es pasión que no se contagia fácilmente, y menos ante los reclamos por temperatura, sabor, falta de higiene, etc, etc, etc. Para algo existe el café (leáse: hoy por hoy, no me jodan con la curiosidad cultural).


La despedida, hoy, es con música: dos canciones que hablan, más no sea muy al pasar, del mate. La primera es "Fijate", de Los Piojos, cantada por Micky Rodriguez (http://www.4shared.com/mp3/LcGY4757/los_piojos_-_fijate.html). 
"Y fijate, siempre vos fijate, el cielo cambia, siempre, vos, fijate,
Y fijate, siempre vos fijate, el agua hirviendo va a arruinarte el mate..."


Y la segunda, como para sumar intercambio cultural y compartir mi respeto por el ritual tan similar que tienen los brasileños de la región sur (el chimarrão), es "Ilex paraguariensis + Alivio Imediato" de Engenheiros do Havaii (http://www.4shared.com/mp3/h_6G2ucl/11_-_Ilex_Paraguariensis__Alvi.html).
"Hoje eu acordei mais cedo
Tomei sozinho o chimarrão
Procurei a noite na memória... procurei em vão
Hoje eu acordei mais leve (nem li o jornal)
Tudo deve estar suspenso... nada deve pesar...
Ainda era noite, esperei o dia amanhecer
Como quem aquece a água sem deixar ferver
Hoje eu acordei, agora eu sei viver no escuro
Até que a chama se acenda
Verde... quente... erva... ventre... dentro... entranhas
Mate amargo noite adentro estrada estranha"




Hasta pronto! Me voy que se me enfría el agua (en serio).

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